Un nombre que viene de Opel
El Vectra nació en Europa como un modelo de Opel, la filial alemana de General Motors, a fines de los años 80. Allí tuvo tres generaciones, conocidas como Vectra A, B y C, hasta que en 2008 fue reemplazado por el Insignia.
En Sudamérica la historia fue distinta. GM do Brasil adoptó el nombre y lo vendió con la marca Chevrolet, y Brasil se transformó en la fuente de los Vectra que llegaron a la Argentina. Por eso, cuando se habla del Vectra en nuestro mercado, se habla casi siempre de autos brasileños, con adaptaciones propias que no siempre coinciden con los Opel europeos del mismo nombre.
El Vectra de los 90: el mediano de referencia
El Vectra que muchos recuerdan es el de la segunda mitad de los años 90 y comienzos de los 2000: un sedán mediano, derivado del Vectra B europeo, que se convirtió en una alternativa fuerte frente a los medianos de Ford, Renault, Peugeot y Volkswagen de esa época. Su reputación se construyó sobre un andar cómodo en ruta, un habitáculo amplio para su tiempo y motores nafteros de buen rendimiento.
La última etapa: el Vectra brasileño de 2006
A mediados de la década de 2000 GM do Brasil presentó un Vectra nuevo, que ya no derivaba del Vectra europeo sino de la plataforma del Opel Astra H, con una carrocería sedán propia y una distancia entre ejes pensada para dar más espacio atrás. Ese sedán llegó a la Argentina y retomó el lugar del Vectra en el segmento de los medianos.
En 2007 la gama sumó el Vectra GT, una carrocería hatchback de cinco puertas con una impronta más deportiva. En la práctica, el GT es muy cercano al Astra H europeo de cinco puertas, adaptado al mercado sudamericano y vendido con el nombre Vectra.
Motores
En esta etapa la gama se armó alrededor de dos nafteros de cuatro cilindros:
- 2.0 de 8 válvulas, alrededor de 122 hp, en las versiones de acceso.
- 2.4 de 16 válvulas, con 146 hp a 5.200 rpm, en las versiones superiores.
Según la ficha técnica, el 2.4 de cuatro cilindros tiene una cilindrada de 2.405 cm³, inyección electrónica multipunto, montaje delantero transversal y tracción delantera. Se ofreció con caja manual de cinco marchas y, en algunas versiones, con caja automática.
El 2.4 es la gran diferencia frente a la mayoría de los rivales de su tiempo, que usaban motores 2.0. Más cilindrada se traduce en más par disponible a pocas vueltas, algo que se nota en ruta y al adelantar, a cambio de un consumo más alto en ciudad.
Equipamiento
Las versiones mejor equipadas sumaban, según la ficha, climatizador electrónico, volante de cuero multifunción, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, espejos eléctricos, cierre centralizado con control remoto, ABS y Bluetooth. Las CD agregaban tapizado de cuero, llantas de 17 pulgadas y sensor de lluvia.
